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10 Consejos para freír con aceite

freír con aceite

En general, para freír con aceite se podría decir que el aceite de oliva virgen extra es el mejor, pero no es la única opción. En este artículo vamos a hablar de las alternativas que hay y así conocer cuáles son los mejores aceites para freír y, por qué no, unos cuantos consejos de cómo utilizar el aceite.

Primero, hay que tener en cuenta la temperatura a la que ponemos el aceite. Según el tipo de aceite, tendremos una temperatura máxima.

Temperatura máxima de cada tipo de aceite:

  • Aceite de oliva virgen extra: entre 180º y 220º
  • Aceite de oliva: 170º
  • Aceite de girasol: 160º

Esta es una de las razones por las que el aceite de oliva virgen extra es mejor que los demás.

Segundo, no calentar el aceite a más de 170º. Cuando el aceite sobrepasa las temperaturas máximas, comienza a quemarse y crear una serie de sustancias que son dañiñas para nuestra salud. Una mala señal sería que el aceite humee. Esto significa que el aceite está empezando a quemarse y a crear dichas toxinas.

Tercero, no mezclar tipos de aceite. Precisamente por lo que acabamos de hablar sobre la diferencia de temperaturas que cada uno soporta.

Cuarto, utiliza alimentos secos. Los alimentos que echemos a nuestra freidora deben de estar descongelados ya que podríamos quemarnos. Además, el agua en el aceite produce que se descomponga de una manera mas rápida y dure menos tiempo.

Quinto, filtra el aceite. Los aceites destinados para freír están preparados para poder tener una vida útil más larga, algo que beneficia a la enconomía tanto del hogar como de un restaurante. No hay que decir que evidentemente si los filtramos, haremos que tarden más en deteriorarse.

Sexto, añadir una cucharada de leche o agua al huevo del rebozado. Así conseguiremos que el alimento absorba menos aceite y quede más crujiente. Siempre es recomendable escurrir las papas o la fritura en papel para que suelte la grasa sobrante.

Séptimo, que el aceite cubra por completo el alimento. De esta manera nos ahorramos tener que estar moviendo el alimento manualmente y romper el rebozado.

Octavo, protege el aceite. Para guardar nuestro aceite filtrado es necesario protegerlo de la luz del sol, de temperaturas excesivas y del aire. Todos estos factores ambientales degradan el aceite.

Noveno, desecha el aceite usado cuando adquiera un color oscuro, se vuelva denso, tenga espuma o simplemente huela mal.

Décimo y último, recicla el aceite. Un solo litro de aceite es capaz de contaminar 1000 litros de agua. No los tires por el fregadero, solo tienes que almacenarlo y llevarlo a un punto de reciclaje habilitado en tu cuidad.

¡Fin del artículo! Espero que estos diez consejos te sean de tanta utilidad como me han sido a mi.